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Queixes per la mala gestió d'un bloc de pisos de l'Agència de l'Habitatge

Quejas por la mala gestión de un bloque de pisos de la Agència de l'Habitatge

El estado actual del portal de Campclar, con los cristales de la puerta y de la ventana rotos y las cañerías desprotegidas.

Quejas por la mala gestión de un bloque de pisos de la Agència de l'Habitatge

Los vecinos de Campclar denuncian que hace un año que tienen la puerta de la entrada rota y el ente público no da señales de vida

Actualizada 10/08/2016 a las 21:27

Los vecinos del bloque número 2 de la calle Riu Llobregat de Campclar están descontentos con la gestión que la Agència de l'Habitatge de Cataluña hace del edificio en que viven. Según explican los vecinos, «la empresa no da nunca explicaciones sobre la administración del bloque: no sabemos qué empresa de ascensores tenemos contratada y tampoco tenemos llaves para acceder a una habitación que hay en el último piso», explica Teresa Huertas, una de las vecinas del bloque.

Desde hace aproximadamente cinco años, la Agència de l'Habitatge –antes llamada Adigsa- se encarga de gestionar algunos de los bloques de protección oficial, situados en Campclar y a otros puntos del territorio. Hasta entonces, aunque la empresa era la propietaria de los pisos, cada bloque se encargaba de gestionar los gastos. «Antes vivíamos bien, nunca teníamos ningún problema. Desde que la Agència de l'Habitatge lleva la gestión del bloque todo son problemas», explica Teresa Huertas, antigua presidenta del bloque.

Según la comunitat vecinal, desde un primer momento se dieron cuenta de que la cosa no funcionaría. En primer lugar, el ente público optó por cambiar todas las cerraduras y no entregó ninguna copia a los vecinos. «No podíamos entrar ni en la habitación de la luz ni del agua», explica una vecina. Además, la Agència de l'Habitatge decidió despedir a la empresa de ascensores que la comunidad tenía contratada desde hacía tiempo. Desde un principio, los ascensores empezaron a fallar, lo cual preocupaba los vecinos, ya que la mayoría son personas mayores con problemas de movilidad. Los vecinos aseguran que cada dos por tres cambian la empresa de los ascensores sin dar ningún tipo de explicación. «Hemos estado más de dos meses sin ascensor. La Agència de l'Habitatge quiere ahorrarse dinero y siempre contrata la empresa más económica», explica una de las vecinas.

El problema más grave es que hace unos meses que se rompió el cristal de la ventana de una habitación que da a la calle. Los vecinos han intentado taparla con maderas, pero cuando llueve o hace viento, la instalación cae. Desde entonces, algunos de los vecinos –pertenecientes a otros bloques, aseguran– tiran la basura por el agujero de la ventana y, «así se ahorran el trayecto hasta los contenedores», explica una vecina. De esta manera, el edificio se ha convertido en una guarida de cucarachas y ratas. «Aquí ya no vivimos a gusto, hay algunos vecinos que nos estamos planteando marcharnos de este bloque», explica Teresa Huertas. Por otra parte, hace aproximadamente un año que la comunidad vecinal puso una denuncia porque habían roto la puerta de entrada. Un año después, nadie les ha hecho caso. La puerta sigue rota y los vecinos viven con miedo por si entran a robar.

«Nosotros hemos arreglado algún desperfecto, pero no podemos hacernos cargo de las obras grandes», explica la antigua presidenta del bloque. Cada mes, junto con el dinero del alquiler, los vecinos del bloque dos, de las casas azules –conocidas así popularmente– ingresa los gastos comunitarios, como la luz de la escalera, el mantenimiento del ascensor, la basura, etc. Si los gastos han sido mayores, durante el mes de julio, la Agència de l'Habitatge pasa la factura a los inquilinos. «Nosotros cumplimos con nuestra parte del trato, sólo pedimos que nos tengan en cuenta y que la administración nos explique qué hacen con nuestro bloque», comenta una vecina.

Según explican, no pagan más dinero ahora que antes, pero antes como mínimo vemos los resultados: buzones nuevos y el ascensor siempre funcionaba». Sin ir más lejos, este lunes arreglaron el ascensor, después de dos semanas sin funcionar. «Nos han dejado la entrada con las baldosas rotas y todo sucio», explica una vecina.
«Nos sentimos como si no fuéramos nadie. Muchas veces nos ha pasado por la cabeza marcharnos de aquí y dejar atrás esta injusticia. Por eso ahora queremos hacer pública la situación en que vivimos», explica Teresa Huertas.

En Constantí, también
Visitación Cano, vecina de Constantí, también vive una situación similar. Ella y otra vecina viven en dos de los pisos de la Agència de l'Habitatge. El resto de vecinos del bloque son propietarios. Desde hace siete años, la escalera está llena de grietas y agujeros. Cuando llueve, entra agua y piedras. Por norma general, ponen una espuma amarilla que impide que pase el agua, pero cuando la espuma se consume, el bloque se inunda. Visitación Cano pide a la Agència de l'Habitatge que ponga fin a esta desagradable situación, ya que «vivimos con miedo», dice.
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