Diari Més

Bares convertidos en clases de inglés

Varios establecimientos organizan English Corners, grupos de conversación donde las participantes practican el idioma mientras toman alguna bebida

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La sabiduría popular siempre ha defendido que la práctica es el mejor método para adquirir conocimiento. Esta máxima es puede aplicar en todos los ámbitos y la adquisición de nuevas lenguas no se escapa. Después de las clases en la escuela, el instituto, las academias y las escuelas oficiales, muchos se encuentran con la necesidad de tener un espacio donde aplicar todo aquello que se ha aprendido. Con esta idea en mente, varios bares, cafeterías y pubs del Campo de Tarragona han decidido crear un English Corner. ¿Ahora bien, qué es y como|cómo funciona esta actividad que se está poniendo tanto de moda?

Un ambiente distendido, lejos de las presiones que hay en cualquier clase, y un sentimiento de igualdad entre todos los que participan, ya que todos están allí por el mismo motivo: mejorar el inglés. Así se puede definir la primera sensación al pisar un English Corner, o lo que es lo mismo, un grupo de conversación que se reúne de manera periódica —a menudo semanalmente— para practicar el habla en lengua inglesa.

De grupos de conversación se pueden hacer de muchas maneras, la peculiaridad de los English Corners recae en el hecho de que los participantes se reúnen en un bar, cafetería o restaurante para llevar a cabo esta actividad. Cada caso es diferente, pero habitualmente es el mismo establecimiento quien organiza la actividad, que se convierte en un reclamo y en una propuesta cultura que cada vez gana a más adeptos.

Pioneros en el Campo

En el Campo de Tarragona, hay varios establecimientos que llevan a cabo este tipo de actividades. Algunos hace poco tiempo que la hacen, pero otros ya se han convertido en una referencia. Uno de estos casos lo encontramos en el pub La Cova del Pallol, de Reus. David Anton, de este local, explica que han sido «pioneros» en la capital del Baix Camp. Y es que hace 7 años que empezaron con esta actividad.

«Es un buen reclamo de cara al bar, porque no son cosas que se hacen habitualmente», afirma el responsable y continúa: «Es simplemente un encuentro, al igual que se hace a Reino Unido o a Irlanda, donde la gente queda en un pub para charlar y beber alguna cosa».

El caso de La Cova del Pallol no sólo es destacado por su trayectoria sino que también lo es por|para el número de participantes. Actualmente, todos los lunes entre las dos cuartos de 8 y las dos cuartos de 11 se reúnen en este bar una sesentena de personas. Al principio el grupo no era tan numeroso, pero el interés creciente lo ha ido ampliando. «Habido gente joven que se ha sumado y que eso nos ha permitido no estancar el grupo inicial», constata Anton.

Aplicar los conocimientos aprendidos

Unas cifras de participación similares son las que tiene el café bar La Cantonada de Tarragona, que es el en lo referente a la ciudad de este tipo de actividad, donde se reúnen entre 40 y 60 personas cada jueves por la noche entre las 10 y la medianoche.

A diferencia de lo que pasa a La Cova del Pallol, la actividad en este local tarraconense está organizada por la academia English Tarragona. Gareth Milne, de este centro, comenta que «hemos comprobado que muchos alumnos hace tiempo que estudian gramática y vocabulario pero necesitan un espacio donde poder aplicar todo aquello que» han «aprendido».

Hace dos años pusieron en marcha la actividad «con la idea de hacerla para|por nuestros alumnos», comenta Milne, pero ahora mismo «asisten alumnos del EOI y de otras academias, gente que ha vivido en Reino Unido y quiere mantener su nivel.»

Estos encuentros se organizan en dos partes. La primera se dedica a conversación libre, mientras se toma alguna cosa. A partir de las 11 de la noche, la conversación está más dirigida, se proponen temas sobre los cuales hablar y se hacen parejas o grupos de de cuatro o cinco, para|por trabajar con grupos más reducidos.

Perder la vergüenza

La vinculación con una academia también ha articulado el English Corner que se hace en dos cafeterías Tradicionarius de Tarragona y Reus. En los dos casos, firmaron un convenio con una academia de idiomas, Anglo Center en Tarragona y First Idiomes en Reus. El acuerdo significa que un profesor del centro asiste a todos los encuentros, propone temas y actividades, de manera que dinamiza el grupo. A cambio, las academias tienen una plataforma publicitaria gracias a la difusión que hace Tradicionarius de su actividad.

Maria Parra, responsable de comunicación de esta franquicia, explica que su idea ha sido «aprovechar horas durante las cuales el local tiene menos afluencia de público para atraer a los clientes». Conocedores de la demanda de este tipo de propuestas, arrancaron hace cerca de un año el primer English Corner en el local que tienen en la calle Rovira i Virgili. «El éxito fue inmediato y poco tiempo después organizamos la misma actividad en el Tradicionarius de la Raval de Jesús de Reus».

«La gente está contentísima, porque no tienes la vergüenza que puedes tener en una clase donde el profesor te está mirando y evaluando, expresa Parra». Entre 20 y 30 personas toman parte del English Corner a Tarragona y entre 15 y 20 en Reus. La edad de los participantes se mueve entre los 16 años hasta los 70. Durante los meses de invierno, el English Corner ha hecho una parada|puesto, pero reprenderán los grupos en primavera.

Importando la lengua materna

El origen de los propietarios es un elemento que influencia a la hora de organizar un grupo de conversación. Este es el caso del restaurante cafetería Dylan's de Reus. Sus propietarios son irlandeses, y aparte de haber abierto un establecimiento que mantiene todo el carácter de los pubs típicos del país, decidieron ya hace más de un año organizar estos encuentros semanales para que la clientela pudiera adquirir más fluidez y naturalidad al hablar en inglés.

«Hay gente de todos los niveles, de manera que todo el mundo puede practicar y aprender», comenta Andrés Fuentes, staff del restaurante. De hecho, este es uno de los puntos fuertes de los English Corners. Pasada la timidez inicial que se puede tener al hablar un idioma que no es la nuestra, la diversidad de niveles hace que los participantes más aventajados puedan ayudar a aquellos que empiezan. Pero no sólo eso, sino que aquellos que llevan|traen más tiempo, y que por lo tanto hablan con más naturalidad, se convierten en la prueba inequívoca que el método funciona.

En busca de un espacio

Neli Ninyerola, del restaurante Mar de Tierras de Cambrils, comenta que ella misma participa en el grupo de conversación que se hace en su establecimiento: «Es una manera económica de mejorar el inglés». El caso de Mar de Tierras es diferente, ya que el restaurante no ha sido el organizador del English Corner, sino que un grupo de conversación ha escogido el espacio para realizar su actividad.

El Lío|Poso Café, también de Cambrils, vivió ahora hace un año y medio una situación parecida. Un grupo ya existente a la población buscaba un nuevo lugar donde hacer sus encuentros y acabaron apostando por este establecimiento. «Colaboramos estrechamente con muchas entidades de Cambrils en cuanto|así que cuando nos lo propusieron nos pareció una buena idea», comenta Lorenzo Lara.

Gracias a las redes sociales, el grupo se ha hecho más mayor|gran y en función del día se encuentran entre 12 y 25 personas, los jueves por la noche entre las 7 y media y las 11. En su caso no hay ningún profesor que lo guíe y son los participantes los que charlan libremente de cualquier tema. Ahora bien, «de vez en cuando, viene alguna persona nativa que ayuda y corrige a los participantes y eso también anima», menciona a Lara.

Un buen método

«Mucha teoría y poca práctica». El responsable de Lío|Poso Café es contundente a la hora de valorar cómo funciona el aprendizaje actual del inglés. Lorenzo Lara se muestra convencido de que formar parte de un English Corner es la mejor manera para practicar lo que se aprende al instituto o a las academias o para mantener el nivel».

En una línea similar, Gareth Milne, organizador del English Corner de La Cantonada, considera que «cuanto más se practica, más se mejora el idioma» y añade que «es un buen método para aplicar los contenidos que se trabajan a clase en situaciones reales». David Anton de La Cova del Pallol tiene una opinión parecida al de Milne y concluye: «Lástima que no se hubiera hecho antes, porque así no habría perdido el inglés».

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