Diari Més

Edgar Boldú Queralt: De Reus a Edimburgo (Escócia)

«Fui a Edimburgo para no escuchar castellano y en la calle se escucha mucho»

El reusense lleva casi dos años en la capital escocesa, donde estudia periodismo e idiomas, además de trabajar en restauración

Edgar Boldú volvió para participar en el referéndum del 1-O.

«Fui a Edimburgo para no escuchar castellano y en la calle se escucha mucho»Cedida

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–¿Qué motivos lo llevaron a marcharse de casa para ir a vivir al extranjero?

–Lo que me empujó a marcharme de Reus fue un deseo de cambio radical a mi vida para empezar de nuevo, y también huir de una mala situación económica que me imposibilitaba seguir mi vida de una forma normal con gente de mi edad. Deseaba una experiencia internacional y continuar mi formación de manera más internacional, abrir la mente y ver mundo..

–¿Cuál fue la primera impresión que tuvo al llegar a Edimburgo?

–Qué verde que era todo, qué diferente era el clima y el ambiente que se respiraba. Me impresionó ver a tantas personas de diferentes países, y también me sorprendió escuchar mucho más de castellano de lo que me podía llegar a imaginar. Yo siempre digo, en broma, que me marché para no escuchar más español y en Edimburgo vas por la calle y escuchas mucho.

–¿Fue muy sorprendente el cambio?

–Más o menos como me lo había imaginado pero con ciertas sorpresas agradables. Sobre todo, la mayor sorpresa fue ver como de vivo está culturalmente Edimburgo y cuántas cosas hace cada semana.

–¿Cuáles son las principales diferencias entre Edimburgo y su casa?

–Uno de los cambios es el horario de las comidas, pero destacaría mucho más la comida. No tienen punto de comparación los supermercados y los productos alimenticios disponibles en Cataluña. Siempre que puedo le pido a mi madre que me envíe un paquete con comida. Hay mucho fast food, de estos que los pones en el microondas y los cocinas, y también mucha comida italiana y tailandesa o china. En cambio, no encuentras tantas cosas típicas británicas. Además todo tiene fechas de caducidad muy próximas y la comida se estropea mucho más rápido. También hay mucha tradición de pub, y una diferencia que noté es la cantidad de música en directo que se hace.

–¿Cuáles son los lugares más característicos de su nueva ciudad de acogida?

–Hay muchos, como el castillo de Edimburgo, un castillo militar en lo alto de una colina que está en medio de la ciudad y que es una de las cosas que aparecen más en las postales. También las colinas casi en el centro de la ciudad como Calton Hill y Arthur Seat, que no tiene construcciones y se puede ver todo Edimburgo.

–¿Cambia mucho la manera de trabajar, en Escocia?

–No hay una gran diferencia, como mínimo que yo haya notado. También es posible que eso se me pase porque tampoco he trabajado con muchos escoceses, estoy en ambientes muy internacionales. Pues destacaría algo que no me había pasado hasta que llegué aquí, que aquí muchos sitios ofrecen contratos donde se paga semanalmente o incluso cada dos semanas. Los trabajos donde cobras semanalmente suelen ser cosas de restauración y servicio a los clientes.

–¿Desde que llegó ha vivido o le ha pasado algo curioso?

–Una gran experiencia fue el hecho que estuviera viviendo durante un buen tiempo en un hostel, donde trabajaba también a cambio de alojamiento y era todo como una gran familia donde nos ayudábamos, vivíamos y compartíamos todo. Es curioso la fuerte cultura de hostel y backpackers que tiene el Reino Unido, gente que se priva sólo dos meses y es una gran forma de compartir y conocer gente de todo el mundo.

–¿Qué es lo que más echa de menos de casa?

–Todo. La comida, el tiempo, la gente, las noticias, la familia, el no poder estar allí en estos tiempos donde tantas cosas han pasado y que tanto me importan...

–¿Tiene intención de volver pronto?

–A corto plazo no, todavía tengo que acabar mis estudios y ver hacia dónde quiero tirar mi carrera profesional o cómo puedo acceder a hacer aquello que deseo.

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