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Annia amb els seus companys d'institut als Estats Units.

«Los profesores tienen su aula y son los alumnos los que van eructando»

Annia con sus compañeros de instituto en los Estados Unidos.

Cedida

«Los profesores tienen su aula y son los alumnos los que van rotando»

La alumna del IES Torredembarra estudia primero de Bachillerato en los Estados Unidos desde hace ocho meses y gracias a la beca Fundación Amancio Ortega

Actualizada 04/05/2017 a las 21:25

La torrenca Annia Alventosa Pijuan, de 17 años, fue una de las afortunadas entre los casi 10.000 estudiantes que se presentaron en la prueba escrita para optar en una de las becas de la Fundación Amancio Ortega. Después de superar una entrevista, la alumna del IES Torredembarra fue uno de los 500 estudiantes que se marcharon a los Estados Unidos y Canadá. Desde hace ocho meses vive en Oak Grove, en Minnesota (Estados Unidos) dónde estudia 11th grade, es decir, primero de Bachillerato.

— Tiene sólo 17 años. ¿Cómo está viviendo la experiencia tan lejos de casa?
—La verdad es que hoy día todavía no me creo que esté viviendo el sueño de mi vida. Aunque a veces es duro, es lo mejor que se me podría haber pasado. Me ha hecho cambiar mucho como persona y he aprendido muchísimo. También he descubierto una nueva cultura, nuevas personas increíbles y he vivido experiencias inolvidables.
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—¿Cuál fue su primera impresión del país?
­-La primera impresión fue impresionante. Cuando llegué aquí no me lo podía creer, no me entraba en la cabeza todo lo que se me estaba pasando. Todo aquí era gigante, de película. El instituto una pasada, el barrio precioso y la gente muy simpática conmigo. Los americanos son muy sociables, pero sólo si tú les hablas primero. Al principio todo el mundo me parecía muy amistoso. Después de tantos meses, he comprobado que son muy diferentes de nosotros. Son bastante más cerrados de mente, y les gusta mucho hablar de los otros. Siempre tienen prisa y son muy puntuales. Al principio también me costó saber lo que ellos consideraban «extraño» y lo que no, por ejemplo, llevar pantalones cortos o una camiseta de tirantes para ellos es extraño, así como cruzarte la mirada con alguien.
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—¿Fue muy sorprendente el cambio o fue como se lo había imaginado?
—El cambio fue más o menos como me lo había imaginado.

–¿Cuáles son las principales diferencias con su casa?
—Aquí me levanto cada día a las 6.15 am y me hago un buen desayuno porque aquí no tienen el típico bocadillo de media mañana. A las 7.12 (ni un minuto más bien ni más tarde, puntualidad americana) pasa el típico bus amarillo de las películas y va parando por todas las casas hasta llegar al instituto. Es gigante, las instalaciones no tienen nada que ver. Tenemos dos pistas de basquet, una pista de atletismo, dos gimnasios, dos campos de fútbol y uno de fútbol americano, ocho pistas de tenis y unos cinco de béisbol. A diferencia de España, aquí los profesores tienen su propia aula y los alumnos son los que van rotando. A las 11.39 am, como en el instituto. Normalmente me llevo la comida de casa porque la comida de la escuela no me gusta nada. Acabo las clases a las 14.25 pm, y me marcho a atletismo (en otoño hice Cross Country y en invierno Dance Team) hasta las 5 pm. Cada día me viene a buscar la madre y cenamos a las 5.30 pm o cuando cada uno quiere, perque aqui la comida es poco importante y pocas veces cenamos juntos.

—¿Cuáles son los lugares más característicos de su nueva ciudad de acogida?
—Aquí las distancias son gigantes. Los vecinos más próximos los tengo en unos 150 metros y el instituto a unos 50 minutos caminando. No puedes andar hacia ningún sitio y en el pueblo donde vivo no hay nada, literalmente. Mi lugar preferido es un río, Rum River, que cuando voy me hace pensar con mi familia y amigos y me relaja mucho.

—¿Los estudios son similares o diferentes de las del Estado español?
—El nivel académico es mucho más fácil y divertido.

—¿Cómo se está viviendo la crisis en su país de residencia?
—América es el país de las oportunidades. Aquí hay gente de todas nacionalidades que viene a trabajar. El nivel de vida es mucho más elevado y las cosas son bastantes más caras. Los americanos, en general, no ahorran. Viven el día a día y se dan muchos caprichos. Los salarios son increíblemente elevados. Por ejemplo, un niño de cuarto de la ESO (Grade 10) puede trabajar en el McAuto y ganar perfectamente doce dólares la hora.

—¿En momentos de crisis, cree que el país donde vive actualmente es un buen lugar para que los más jóvenes puedan buscar y encontrar trabajo?
—Definitivamente sí. Aquí la gente viene a buscar trabajo, por ejemplo, en Starbucks, y el día siguiente ya lo tiene.

—¿Desde que llegó ha vivido o le ha pasado algo curioso que no se hubiera imaginado nunca?
—Los americanos se piensan que España está en Sudamérica o que formamos parte de México. Esta gente vive como aislada del mundo y sólo se interesan por ellos mismos, así que me han llegado a hacer preguntas estúpidas como si en España tenemos cubitos de hielo o si estaba cerca del Ecuador. Un amigo también me dijo que le encantaba la comida española y que siempre que iba a casa de su abuela le hacía enchilades y tacos...

—¿Qué es lo que más echa de menos de casa?
—Encuentro muchísimo a faltar a mi familia y amigos, está claro. La gente aquí es muy diferente tanto de mentalidad como para salir. El mar y caminar también. Y, sin duda, la comida. Aquí la comida es de mucha menos calidad....
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