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La consellera de Governació, Meritxell Borràs, amb l'alcalde de Reus, Carles Pellicer, a la Boca de la Mina aquest dilluns.

Lavado de cara al histórico Paseo de la Boca de la Mina de Reus

La consellera de Governació, Meritxell Borràs, con el alcalde de Reus, Carles Pellicer, en la Boca de la Mina este lunes.

Lavado de cara al histórico Passeig de la Boca de la Mina de Reus

La actuación pretende acondicionar y dignificar el espacio para recreo y para actividades deportivas respetuosas con el medio
  • Redacció

Actualizada 29/05/2017 a las 14:47

Un proyecto acondicionará y dignificará el Passeig de la Boca de la Mina de Reus para recuperarlo como espacio de recreo, deportivo y de salud, rodeado de naturaleza. El consistorio pretende promocionar los valores culturales e históricos del paseo, y preservar los usos agrícolas asociados, convirtiéndolo en una pieza central de las actuaciones de preservación del medio natural.

El proyecto está presupuestado en 3,1 millones de euros, que financiarán a partes iguales el Ayuntamiento de Reus y la Generalitat de Catalunya a través de los fondos FEDER, con actuaciones que se desplegarán en un plazo de cuatro años, hasta el 2020. La estrategia global del proyecto se concreta en diferentes objetivos. Por una parte, mejorar la calidad ambiental y paisajística del entorno del paseo. Por otra, desarrollar la red de espacios libres del municipio en conectividad con la red de espacios naturales del Camp de Tarragona. Y finalmente, potenciar los usos sociales, deportivos y lúdicos, fomentando las prácticas deportivas y de salud, el conocimiento y la protección del medio natural.

El proyecto incluye una actuación urbanística troncal de acondicionamiento del paseo, que mantendrá el carácter natural del espacio pero que mejorará las condiciones de drenaje, iluminación, y recuperará elementos de valor histórico. Esta actuación también transforma dos zonas verdes, ahora no urbanizadas, en dos nuevos espacios: el Jardí Agrari del Camp y el Parc de les Olors. Más allá de la intervención urbanística, algunas de las actuaciones que se perfilan son rutas teatralizades, rutas del agua, itinerarios saludables y la implementación de tecnologías al servicio de la difusión y el conocimiento.

Acondicionar el histórico paseo
El estado de conservación del paseo es deficiente, ya que no dispone de un sistema de drenaje de agua adecuado, y en los episodios de lluvia se produzen corrientes que provocan boquetes. La iluminación no es continua ni suficiente en todo su recorrido. Hay elementos históricos como bancos, fuentes, vallas, con cierto valor que se tienen que recuperar. A lo largo del tiempo se han realizado intervenciones municipales puntuales y dispersas pero sin una visión y un objetivo de funcionamiento de conjunto.

El proyecto de urbanización tiene como objetivo el acondicionamiento y adecuación del paseo como paso previo para acoger otras actuaciones que permitan un mayor aprovechamiento y disfrute para la población, así como facilitar el mantenimiento futuro. La mejora se plantea con una intervención global desde una visión de conjunto de todos los elementos, por lo cual se prevé la fijación del firme con una intervención de carácter natural y no con una pavimentación continua de carácter urbano.

Se proyecta una zona verde, situada en el norte del cruce del paseo de la Boca de la Mina y la calle Saragossa, que por el noroeste limita con el barranco de la Mina. Tiene una superficie de 9.893 metros cuadrados. Este gran espacio libre, calificado de zona verde pública, se encuentra en un extremo del tejido urbano del barrio Gaudí y, a la vez, físicamente muy encajado dentro de la trama histórica de las masías modernistas.

En los terrenos de 8.620 metros cuadrados situados en el sur del cruce del paseo y la calle Saragossa, calificados de zona verde y no urbanizados actualmente, se proyecta una zona verde con dos áreas diferenciadas. Una, más relacionada con el paseo, como zona de paro y reposo a lo largo del recorrido, y la otra que actuará como principal conexión del barrio con el paseig. En su calidad de espacio de transición entre la ciudad y el campo, se prevé ubicar un parque donde el hilo conductor sean los olores, con variedades de especias adaptadas en el entorno y con diferentes periodos de floración a lo largo del año.

En torno al proyecto de urbanización del paseo, el proyecto global de intervención plantea actuaciones complementarias ubicadas en su entorno para potenciar el valor natural, patrimonial y sentimental y favorecer todos los usos que contribuyan a mantener la identidad.

Dignificar el entorno del barrio Gaudí
La actuación en el paseo, la dignificación del entorno y la dignificación de una gran área de referencia para los usuarios permitirá también religar este espacio con el barrio Gaudí. Convertirá los dos grandes espacios libres, hoy campos abiertos, que limitan el paseo con el barrio en dos zonas verdes, una con vocación de ocio que facilita y relaciona al usuario del paseo con el habitante del barrio, y la otra más dirigida a difundir la agricultura del campo, que incluye programas de formación y empleo|ocupación abiertos a los vecinos y que tendrá una clara incidencia en la dinámica del barrio.

El paseo a lo largo de la historia
El paseo, con inicio en la calle Ample, se construyó el s. XIX siguiendo el camino ya existente que conducía hasta los molinos de la villa, en la partida de Monterols y, más arriba, en la Boca de la Mina. Los antiguos molinos ubicados en este lugar fueron vitales para la dinámica preindustrial de la ciudad ya que aprovechaban la fuerza del agua que había para producir diferentes materias primas, sobre todo harina. Queda como testigo el llamado molino nuevo o molino de la villa, hoy reconvertido en vivienda particular, que cuenta con una humareda helicoidal que se construyó entre 1863 y 1864, cuando el antiguo molino fue sustituido por una máquina de vapor.

El paseo de la Boca de la Mina, que fue también denominado paseo Briansó en homenaje al Dr. Emili Briansó, impulsor del Institut Pere Mata, formaba parte de la red de paseos, de casi 4 km de extensión, que al final del s. XVIII delimitaba el perímetro urbano de Reus por la banda de poniente, desde el santuario de Misericordia hasta la Boca de la Mina. Este largo entramado de paseos arborizados, pensados para el disfrute y el recreo fue acogiendo equipamientos singulares al final de los siglos XIX y XX, como la Estació Enològica, el grupo escolar Prat de la Riba o el Manicomi de Reus, y se convirtió en un gran escaparate de la nueva ciudad burguesa.

A final del s. XIX la construcción de la estación de trenes desvió el recorrido original del paseo, y en la década de los años 50 del s. XX, con la ampliación y la electrificación de la estación y la construcción de la actual avenida del Comerç, se deshizo la conexión del paseo de la Boca de la Mina con la trama general de los paseos. En décadas posteriores la urbanización del entorno recortó la extensión.

El actual paseo conserva el arbolado original de 1834, con grandes plataneros a ambos lados, y a lo largo de su trazado se encuentran antiguas masías señoriales construidas a final del siglo XIX por la burguesía reusense, muchas de las cuales llevan la firma del arquitecto modernista Pere Caselles.
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