Diari Més

«Ha sido fácil y natural hacer las fotos a Risto y a Laura en su boda»

El tarraconense Robert Marcillas, de Bellvei, ha sido el fotógrafo de la mediática boda de Risto Mejide y Laura Escanes

Robert Marcillas inició su propio negocio como fotógrafo de bodas en marzo del 2016.

«Ha sido fácil y natural hacer las fotos a Risto i Laura en su boda»Cedida

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Es de Bellvei (Baix Penedès), tiene 23 años y, en poco más de un año dedicándose profesionalmente a la fotografía, ya ha hecho el reportaje fotográfico de la boda de una de las parejas más famosas del momento: Risto Mejide y Laura Escanes. Robert Marcillas explica su experiencia como fotógrafo en la boda de la pareja de famosos aDiariMés.

—¿Cómo le surgió la oportunidad de hacer las fotos de la boda de Risto Mejide y Laura Escanes?

—Todo se remonta al 2014, cuando yo hacía fotos a chicas en ropa interior para agencias de modelos. Tuve la suerte de trabajar con Laura, a quien le hice unas fotos de las que quedamos muy contentos. Ella me ha ido siguiendo en Instagram y, cuando salió la noticia de su boda, contactó conmigo para preguntarme si tenía la fecha libre. También se estaba mirando opciones de fotógrafos de renombre, pero al cabo de una semana, para mi sorpresa, me llamó y me dijo que quería que fuera yo quien hiciera las fotografías de su boda.

—¿Cómo reaccionó al saber que lo habían contratado?

—En un primer momento pensé que no quería hacer las fotos de esta boda, que no estaba preparado. Realmente sólo hace un año que inicié mi negocio y no he llegado a hacer ni 25 bodas en mi vida. Que de sopetón me viniera esta boda, fue chocante. Una parte de mí tenía muchísimas ganas de hacerlo y la otra pensaba que no estaba preparado. Pero realmente me tiré a la piscina, como lo hago siempre, y fue muy y muy bien.

—¿Cómo ha sido la experiencia de trabajar con celebrities?

—Ha sido descolocante. A Laura ya la conocía, teníamos un mínimo de confianza, y antes de hacer las fotos de la boda hablé mucho con ella. Sin embargo, a la hora de hablar con Risto, me puse muy nervioso, y más después de que me dijeran lo que esperaban de mí. Eso me puso mucha presión.

—¿Qué es lo que esperaban de usted?

—Esperaban fotos mucho más artísticas de aquellas que podían salir en la prensa, fotos que les emocionaran y les hicieran recordar aquel día tal como fue y todo lo que sintieron. También esperaban tener un recuerdo con sus familiares más próximos y eso es la parte más complicada, ya que era una boda con muchísimos invitados y todos querían hablar y celebrarlo con ellos.

—¿Le ha resultado más difícil de lo habitual hacer este reportaje fotográfico?

—En la boda había dos fotógrafos: el de ¡Hola!, que hacía las fotografías para la exclusiva de la revista, y yo, que les he hecho las fotos para su álbum familiar y personal. Eso ha hecho que haya sido realmente complicado, ya que no he podido trabajar de la manera en que yo me siento cómodo. Yo trabajo con una serie de objetivos en la cámara con los que necesito acercarme mucho a la pareja. En cambio, la fotografía de prensa consiste en lo contrario, ya que se hacen fotografías desde lejos.

De este modo no me podía acercar todo lo que quería a la pareja para no interponerme en el trabajo de mis compañeros. Eso me obligó a trabajar de una manera similar a ellos, cosa en la que no me siento tan cómodo. Pero lo pude resolver bien y tuve momentos en que pude hacer lo que quise.

—¿Hubo alguna condición o alguna excentricidad que le pidieran a la hora de hacer las fotos?

—Ninguna. Todo fue muy normal y la verdad es que fue muy fácil hacerles fotos. Son dos personas que están muy acostumbradas a exponerse a la cámara. El 95% de la gente no lo está y lo tengo muy difícil para hacer que salgan naturales. Ellos lo hicieron fácil y muy natural, salen muy bien en las fotografías por su belleza y por la experiencia que tienen.

—¿Le pidieron algún tipo de foto curiosa que nunca hubiera hecho antes?

—Lo único que me pidieron en un momento dado es que les hiciera una foto con los familiares de la novia en el Chester, el sofá que montaron en el espacio donde se hacía la ceremonia como photocall. Aparte de eso, me dieron absoluta libertad para hacer las fotos como yo quisiera.

—¿Qué es lo que más y lo que menos le ha gustado de trabajar en una boda con tanta resonancia mediática?

—Lo que más me ha gustado es la facilidad de retratarlos y sobre todo la experiencia de estar presente como fotógrafo en una boda de estas características. Lo que menos me ha gustado es compartir espacios con fotógrafos con un estilo tan diferente al mío, como puede ser la prensa rosa, ya que no me pude desarrollar del todo tal como yo quería.

—¿Le han salido otras ofertas de trabajo a partir del reportaje nupcial de la pareja?

—Todavía no se sabe públicamente que he sido yo quien ha hecho las fotografías de su boda. Aun así, Laura ya me ha recomendado a sus amigas y tengo apalabradas las bodas de dos bloggers o influencers, y hay otra que estoy pendiente de cerrar.

—Así pues, ¿cree que eso le ha abierto las puertas a hacer más fotos de bodas de famosos?

—Es muy probable que sí, pero prefiero hacer fotos a gente anónima. Creo que valoran más el trabajo y también me gusta crear un vínculo estrecho con ellos, porque sé cómo querrán las fotografías, y eso es una cosa muy difícil con los personajes famosos. Si surgen bodas de celebrities, genial, pero no es mi objetivo.

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