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Melli, a sota, amb el seu bessó, porter, a l'escola del Barbate CF.

Cuatro hermanos atados a una pelota

Melli, a sota, amb el seu bessó, porter, a l'escola del Barbate CF.

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Cuatro hermanos atados a una pelota

El central del CF Reus Melli es el último jugador en activo en el seno de los Andreu Alvarado, una familia hecha de fútbol

Actualizada 16/03/2017 a las 09:59

Tardes de fútbol en la escuela del Barbate CF trasladaron a la adolescencia un vínculo que unía desde el nacimiento Alberto y Víctor, gemelos, futbolistas casi desde la cuna y «del Betis de toda la vida». Al igual que otros dos de sus hermanos, Ramón y José, también con un pasado vinculado a la pelota. En la familia Andreu Alvarado, con cuatro hijos y dos hijas, el padre se encargó de tener a punto las botas para todo el mundo que se las quisiera probarse y, así, «hubo un tiempo que, quizás no los cuatro, pero tres sí que coincidimos jugando a la hora al equipo del pueblo». Lo explica Alberto Andreu, o Melli (Barbate, 1984). Uno de los dos, de hecho, y la mitad del sobrenombre de que los gemelos se ganaron en las categorías inferiores de la entidad verdiblanca. Central y portero, vivían encima del césped aquella conexión de que a menudo se habla y que «era diferente. Ha pasado mucho tiempo y quizás no tengo en la cabeza detalles, no me han quedado momentos concretos, pero sí que sé en que me encantaba jugar con mi hermano».

«Cuando éramos unos niños, jugábamos siempre a fútbol en la calle», explica Melli, «y veíamos a nuestros hermanos mayores en el Barbate y aquello nos llamaba. Somos los más pequeños, y queríamos estar nosotros también. Nuestro padre nos apuntó». Entre los primeros recuerdos, «yo estaba loco por los desplazamientos, me hacía ilusión ir en autobús todos juntos. Esta es la imagen que más dentro tengo y no lo había dicho nunca», añade el central del CF Reus, que ríe y apunta que «el primer año, nos dijeron que jugaríamos en un pueblo que estaba a 20 minutos, y a aquello me impresionó». De allí, «Víctor y yo fuimos convocados con la selección gaditana. Hicimos las pruebas en el Betis, y nos cogieron a los dos». Iniciar la aventura juntos supuso un motivo de tranquilidad en casa pero también significaría, para el defensa, «un apoyo muy grande, porque no fue fácil».

«Nos ayudábamos el uno en el otro»
Y es que la de los inicios en el club sevillano, «fue una etapa que empezábamos con 13 años». Cuando el Betis nos firmó, «Barbate estaba a dos horas en coche. Nuestros padres nos llevaron hasta la residencia del club y nos dejaron allí». «Tan joven, y la primera vez que salía de casa, verme lejos... Fue bastante complicado, pero teníamos la ventaja de ser dos», explica el defensa. Con todo, «fue un tiempo donde nos ayudábamos el uno en el otro. Como no compartíamos posición, no competíamos. Pero sí que era un apoyo moral». Durante cerca de tres años, Alberto y Víctor Andreu, Melli y Melli, jugaron juntos y «había muy buen rollo». No tantas gamberradas como se podría esperar de un jugador que convive en el equipo con su réplica: «Alguna vez quisimos hacer alguna cosa, pero al final no. Pensábamos pero no nos atrevíamos nunca a hacer nada». El salto del ahora rojinegro a la División de Honor nos separó. Los gemelos no volverían a coincidir, con el central camino del fútbol profesional –que ha transcurrido casi íntegramente en las filas del Betis, pero que también ha pasado puntualmente por el Tenerife, el próximo rival del CF Reus- y el arquero a los inicios de una trayectoria que tocó techo a la categoría de bronce y que incluye Poli Ejido, Águilas o Portuense.

De Segunda B al negocio familiar
Ahora hace cerca de cinco años, el fútbol mostraba su cara más amarga al gemelo de Melli, quien «estaba competiendo a Segunda B y, por problemas de impagos, tuvo que dejarlo y dedicarse a lo que se dedica toda mi familia, al pescado. Ahora, es pescadero y tiene un negocio en Málaga». «El resto de hermanos, en un momento u otro, también lo dejaron, y soy el único que ha continuado en eso del fútbol», concreta el jugador de los rojinegros.

Ni el paso del tiempo ni las distancias han separado a una familia que, gemelo incluido, «cada vez que pueden vienen a verme jugar, siempre que he estado en España». Con el Víctor, Melli habla «muy a menudo y cuando puede por el tema del trabajo y de los compromisos, algún día sí que se acerca». A los hermanos, «les hace ilusión que esté aquí porque son muy aficionados al fútbol y lo disfrutan». Domingo próximo, el CF Reus y al mismo tiempo Melli, que vivió allí una parte de su carrera futbolística durante la temporada 2010-11, se pondrán delante del Tenerife en el partido de la jornada 30 de Liga a Segunda División. Un duelo que, seguro, se seguirá con atención en casa de los Andreu Alvarado.
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