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«Encontrar guiones como los de Nit i Dia en la televisión es un lujo»

Clara Segura vuelve a interpretar en los escenarios a la madre con problemas de conciliación protagonista de ‘Conillet’ después de haber sido una de las protagonistas de la exitosa serie de TV3 ‘Nit i Dia’. Es el primer monólogo de una actriz que ha interpretado comedia y tragedia en el cine, la televisión y el teatro.
  • Marta Roqueta/AMIC

Actualizada 29/06/2016 a las 18:31

Conillet es su primer monólogo. Trata un tema delicado, la conciliación de la vida laboral y personal de una mujer. ¿Cómo afrontó este doble reto?
Tenía muchas ganas de hacer un monólogo. Es una madre de dos hijos teatralmente fuera de sí, llevado|traído a un extremo al inicio, aunque después vas viendo los puntos de conexión que hay con las mujeres reales o con los hombres reales. Es todo un reto estar solo en el escenario y llevar absolutamente el peso de una obra. Me ha ido muy bien volver otra vez a hacer temporada. Lo que necesita un monólogo es hacerlo con el público, no sólo ensayar, sino hacerlo muchas veces. La cantidad a veces que lo hagas es lo que te da la frescura.

Ha interpretado mujeres muy potentes en el teatro. Dice que tanto Antígona como Nawar Marwan (Incendis) eran heroínas clásicas, mientras que Serafina de La Rosa tatuada era más terrenal, igual que Antonietta de Una giornata particulare. Dónde se sitúa la protagonista de Conillet?
Se mueve en el ámbito absolutamente terrenal, pero ya pasada de rosca. Me viene en la cabeza la Sarah Connor de la saga Terminator. Intenta educar a los hijos siendo muy intervencionista y al mismo tiempo lo que pretende de ellos es que lleguen a ser superautónomos. Y esta es una de las grande dicotomías que encontramos los padres y las madres en la educación. Les damos [a los hijos] muchas herramientas para que sean autónomos, pero al mismo tiempo estamos muy encima. Antes, la educación era una cuestión comunitaria. Los niños se criaban en la calle con las familias, con las puertas abiertas de las casas, con las abuelas, con las tías, las vecinas. Esta tribu ha desaparecido. Ahora hay padres desbordados por el trabajo, por culpa de una conciliación nefasta, y abuelos –si hay– también estresados.

Protagonizó Nit i Dia después de tres años sin haber aparecido en televisión. ¿Qué le gustó del proyecto?
No había hecho nunca el género de Nit i Dia y creo que el género que toca la intriga y el suspense es apasionante. Al leer los guiones, pensé que la historia era fantástica. Las tramas de todos los personajes estaban muy bien ligadas y cada uno de los personajes tenía mucha identidad. Encontrar guiones así en la televisión es un lujo. Hay un súper equipo en Nit i Dia. La materia prima era muy buena, el reto era saberla hacer florecer y que enganchara el espectador. Me apetecía mucho hacer a un personaje que esconde su vida privada y personal. También me parecía muy interesante hacer una mujer que renuncia a la maternidad para dedicarse a la profesión.

Es una serie que se rodó en escenarios reales. ¿Era una dificultad?
No siempre puedes estar en el Instituto de Medicina Legal [donde se rodó parte de Nit i Dia] dos semanas enteras, que es lo que te iría bien, sino que tienes que ir haciendo de manera que la vida en el lugar sea compatible con gravar una serie. Y eso te trae más lío porque actúas a trozos, pero al mismo tiempo tienes el lujo de poder estar donde realmente trabaja tu personaje. Ayuda mucho entrar en un quirófano que sea de verdad y que no tengas que ir en cuenta de no hacer ruido para que no se note que es de madera.

No quería mostrar un desnudo a la serie porque tampoco se había hablado de desnudos masculinos. Interpretabais las escenas de sexo vestidos.
Se exige más a una mujer y se busca mucho más el desnudo femenino. Aparte, hay un prejuicio entre los actores, los directores y los guionistas, que no dan la importancia que se le tendría que dar a ensayar estas escenas. Cuando ves que una escena normal se ha ensayado y una escena como esta se da por supuesto que saldrá, como actriz pienso “pues hombre no, trabajémoslo o hablemos”. No me gusta exponerme porque sí, ya me expongo en muchas cosas a mi trabajo.

Ha actuado a la serie Web Therapy, basada en videollamadas por ordenador. ¿Cómo se actúa en un espacio tan reducido?
El director me decía: “En todos a los actores que pasáis por la serie os encanta el juego, porque realmente os lo llegáis a creer”. Estaba en una casa de madera, pero tenía el ordenador y veía perfectamente a Eva Hache, que hacía su personaje, y sí que tenía la sensación de estar haciendo una conversación de Skype con ella. Es curioso como una cosa tan simple al mismo tiempo sea tan efectiva. Cuando ya hemos pasado en el otro extremo [en cine y televisión] que vemos conversaciones en que ni se ve la cara de los personajes, volver a una cosa tan rudimentaria como una cámara fija y tú mirando a cámara tiene el suyo atractivo, tanto de hacer como de ver.

Protagonizó Incendis, una obra muy intensa. ¿Cómo se prepara?
Son estos proyectos que cuando les estás trabajando, leyendo o ensayando, tenso la sensación de decir “eso, para mí, es un clásico”. Y cuando tienes la suerte de ver que la sacudida emocional que tú has tenido la tienen los espectadores, es un nivel de catarsis colectiva muy potente. Tienes la sensación que habéis ido juntos a hacer un viaje. Y eso no siempre pasa.

Ha codirigido con Bruno Oro las piezas teatrales No et moguis i Nena, guapa... les postres. ¿Cómo se afronta el paso de dirigir y, además, hacerlo en dos obras tan variadas y diferentes entre sí?
Con Bruno, este proceso es de una naturalidad que ni se plantea. Nos complementamos muy bien. Cuando nos conocimos, conectamos enseguida con el humor y eso nos llevó a hacer el Nena guapa. Había ideas que él escribía y yo las corregía a nivel de dirección. Eso se acentuó más en el No te muevas. El texto es un 80% de él, yo me encargaba de mirarlo desde fuera, desde la dirección de actores. Es tan fácil de hacer, eso, con Bruno... Tengo ganas que su película llegue a buen puerto porque tengo muchas ganas de trabajar con él.

Vinagre, la serie de televisión que protagonizó con Oro, estaba inspirada en la comedia Little Britain.
El que nos gustaba mucho de Little Britain es que son dos actores que se transforman en mil personajes que generan mil tramas diferentes. Es el formato que empezamos a hacer a No et moguis y en Nena guapa. Little Britain era muy hecha a medida para dos actores geniales, con una producción excelente y con unas caracterizaciones brutales. A Vinagre, que era más casera, necesitábamos un equipo de actores para que las parejas funcionaran. La comedia se hacía por contraste. Éramos personajes muy locos que necesitábamos que otro actor nos mirara y dijera: “Pero qué hacéis”?.

Ha participado en películas muy comerciales, como Spanish Movie o A tres metros sobre el cielo. ¿Cómo se enfocan estos trabajos?
Cuando me ha interesado al guion o el papel y he pensado que podría aprender del director, este ha sido el criterio de selección. Pero pienso que todavía se podrían hacer mejores películas de las que se hacen. Se hacen muy buenas, pero todavía se podrían hacer más. Porque hay mucho talento de creación, de técnicos y hay equipos de producción buenísimos. Pero no hay dinero.

Ha trabajado en muchos formatos y en muchos géneros. ¿Cómo consigue no encasillarse?
No es fácil. Es una responsabilidad tuya. Depende de tus inquietudes. Si tú estás bien haciendo aquello que haces, me parece perfecto. Ahora veo que tengo que empezar a activar los motores de la comedia, porque la perspectiva de trabajo que tengo es de ir hacia el drama. Supongo que siempre me ha dado miedo estar siempre en un determinado abanico. Tampoco considero que este trabajo se tenga que expresar desde un lugar. El drama lo puedes expresar desde la comedia y una comedia la puedes expresar desde el drama.

Comentaba el dilema entre tener un representante o no.
Necesitas tiempo para generar una confianza para poder decidir que mi libertad la quiero gestionar yo, no una segunda persona. Ahora, opinar, consultar y que te ayuden a gestionar, en épocas en que tienes mucho trabajo, va muy bien. Esta frase de que la mejor persona que te puede representar eres tú mismo, en épocas es cierta y en épocas no. Pienso que los profesionales que saben hacer eso [representar actores] también saben adaptarse.

¿Le gustaría mejorar idiomas para poder hacer más proyectos a nivel internacional?
Oigo que estoy en un momento de reflexión. Me gustaría pensar que el idioma no es un inconveniente para hacer proyectos interesantes, pero sé que es mentira. Si noto la diferencia entre cuando actúo en catalán y cuando lo hago en castellano, porque el catalán es mi lengua materna, imagínate cómo tiene que ser con el inglés, el francés o el italiano. Pero los límites se los pone uno, y si uno quiere ser más elástico, es trabajo suyo trabajarlo. Me gustaría llegar a pensar que puedo trabajar allí donde el proyecto sea interesante.
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