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La bodega Abadía de Poblet elabora vinos con variedades autóctonas y técnicas ancestrales de los monjes

La bodega presenta tres nuevas referencias, entre las cuales destaca un monovarietal 100% taladrado

imagen de archivo de la Abadía de Poblet.

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La bodega Abadía de Poblet se ha lanzado a producir vinos con variedades autóctonas de la Conca de Barberà y recuperando procesos ancestrales similares a las que utilizaban los monjes del monasterio cisterciense. Así, se han utilizado técnicas de viticultura no invasiva, vinificaciones en grandes depósitos de cemento y sin aditivos durante la fermentación, y una crianza en grandes barriles tal como se hacía antiguamente. En concreto, son tres nuevas referencias: un blanco, un negro y un vino de finca 100% taladrado, denominado 'La Font Voltada', que ya ha recibido varios reconocimientos. De esta se ha hecho una edición más limitada, de 1.200 botellas, y su precio ronda los 40 euros. La bodega, que a día de hoy no es un espacio abierto al público, almacena esta nueva producción de 'Vins de monasteri' del equipo vinícola de Abadía de Poblet, que pertenece al grupo Codorníu Raventós.

El monasterio de Poblet es el único que conserva viñas y una bodega en activo. El grupo Codorníu, que produce dos vinos jóvenes desde hace años, ha añadido tres vinos más, bajo la marca 'Vinos de monasterio', con la premisa de elaborarlos tal como hacían los monjes antiguamente y aprovechando las variedades autóctonas del territorio, sobre todo el trepat y el garrut. Uno de los nuevos vinos está elaborado precisamente con 100% trepat, utilizando la uva entera con la rapa incluida. El vino toma el nombre de la finca, en unas viñas antiguas entre Sarral y Montbrió de la Marca. 'La Font Voltada' hace referencia a la zanja que hay junto a la viña. «Es Conca de Barberà en estado puro», ha dicho el enòleg Ricard Rofes, del grupo Codorníu.

Para elaborar este vino, envejecido 14 meses en botas de 600 litros con más de un uso, el grupo buscó especialmente esta finca, de las más antiguas de la Conca -algunas viñas tienen más de cien años-, si bien la bodega dispone de más de 30 hectáreas de viñas en propiedad, 10 de las cuales se encuentran dentro de las murallas del monasterio de Poblet. En otra finca, al suroeste de la comarca, a las partes altas de la vertiente de la Cordillera de Prades, se cultivan las variedades garnatxa y ojo de liebre que, junto con las autóctonas trepat y garrut, conforman el otro vino tinto que presenta la bodega, la Abadia de Poblet negro. Destaca por su crianza a fudres de 4.000 litros, como se hacía siglos atrás.

Finalmente, la Abadia de Poblet blanco se ha hecho en un 70% macabeu, y también parellada. Proviene de viñas plantadas durante la primera mitad del siglo XX. Ha sido durando casi 13 meses en un depósito de cemento. Se han elaborado 4.000 botellas mientras que del negro, unas 10.000. Ambos son de la añada 2015, y 'La Font Voltada' es del 2014. «A pesar de ser frescos, hemos conseguido hacer vinos serios». Según Rofes, con este nuevo proyecto enològic se ha querido extraer la esencia de la Conca de Barberà. «El objetivo es trasladar al consumidor un trozo del paisaje de la Conca a través de estos vinos y, además, con elaboraciones ancestrales en un proceso no intervencionista», concluye.

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