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Las consecuencias del 1-O
Una estelada estirada a terra davant dels ciutadans que segueixen des de la plaça del Mercadal de Reus la compareixença del president Carles Puigdemont.

Una estelada estirada a terra davant dels ciutadans que segueixen des de la plaça del Mercadal de Reus la compareixença del president Carles Puigdemont.

Roger Segura

Puigdemont declara la independencia pero pide suspenderla temporalmente para poder dialogar

El presidente de la Generalitat pide la suspensión tempora de la declaración para poder establecer diálogo con las partes implicadas y atender las peticiones de mediación internacionales
  • Redacció

Actualizada 11/10/2017 a las 10:54

El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, ha asegurado ante el pleno del Parlament que, con los resultados del referéndum del 1-O en la mano, Catalunya «se ha ganado ser un estado independiente, ser escuchada y ser respetada». En este sentido, ha defendido que el 1 de octubre supuso «un antes y un después» y, por eso, ha querido «asumir, al presentar los resultados del referéndum, el mandato del pueblo en el cual Catalunya se convierta un estado independiente en forma de república». Así, ha asegurado que justo eso era lo que estaba haciendo al pleno «con solemnidad y por respeto y responsabilidad». Y con este mismo carácter, el presidente, en nombre suyo y del Gobierno, ha propuesto que el Parlament «suspenda los efectos de la declaración de independencia» para que en las próximas semanas se emprenda «un diálogo sin el cual no es posible una solución acordada».

El punto fuerte del discurso de Puigdemont ha recibido los aplausos de la práctica totalidad de los diputados de JxSí, pero ni los tres diputados de Demócratas ni los diez de la CUP han hecho este gesto de aprobación.

Más allá de la decisión expresada respecto de la declaración de independencia, Puigdemont ha insistido en la necesidad de hablar y que haya mediación entre Catalunya y España. «Creemos firmemente que el momento pide una desescalada en la tensión y sobre todo una voluntad clara y comprometida para avanzar en las demandas del pueblo de Catalunya a partir de los resultados de los resultados del 1-O, que tenemos que tener en cuenta de manera imprescindible en la etapa de diálogo que estamos dispuestos a abrir», ha sentenciado, recordando las «diferentes propuestas» de mediación que asegura que hay sobre la mesa.

En este mismo sentido, el presidente ha afirmado que ahora ya Europa «se siente interpelada», porque conoce «los efectos» de no acordar una resolución al conflicto. «Apelo a la responsabilidad de todo el mundo», ha dicho, todo reclamante a los ciudadanos que «sigan expresándose como hasta ahora, con respeto», y a las fuerzas políticas y los medios que «contribuyan a rebajar la tensión».

Pero Puigdemont también ha querido dirigirse en el gobierno español para pedir «que escuche en los que abogan por la mediación, a la comunidad internacional y a los ciudadanos españoles que reclaman que renuncie a la violencia y la imposición». «Volvemos a extender la mano al diálogo», ha dicho, defendiendo que el Gobierno y él actúan «con responsabilidad y generosidad». «Si todo el mundo actúa con la misma responsabilidad y cumple con sus obligaciones, el conflicto se puede resolver de manera acordada. Por nosotros no quedará», ha sentenciado.

El presidente de la Generalitat también ha tenido palabras para el pueblo español. Así, en castellano, ha querido enviar un «mensaje de serenidad y respeto, de voluntad de diálogo y de acuerdo político». «No somos delincuentes, locos, golpistas o abducidos. Somos gente normal que sólo pide votar», ha dicho, todo reclamante «un esfuerzo» para «conocer y entender» lo que ha pasado en Catalunya los últimos años más allá del relato que les llega desde algunos sectores. Y es que Puigdemont ha intentado que los españoles sepan que los catalanes y su Gobierno «no tienen nada contra ellos». «Al contrario, queremos reentendernos, porque hace años que la relación no funciona y nada se ha hecho para revertir la situación insostenible y un pueblo no puede ser obligado a aceptar un status quo que no votó y que no quiere», ha añadido.

Durante su discurso, el presidente ha querido dar cuenta de los resultados del 1-O, remarcando que el referéndum «se celebró en condiciones más que difíciles, extremas» y con «violentos ataques policiales contra población que quería votar». Sin embargo, ha destacado que más de 2 millones de personas «vencieron el miedo y cuando llegaron al colegio encontraron urnas, sobras, papeletas y un censo fiable y operativo». «Las operaciones de las semanas anteriores no impidieron el referéndum, ni las detenciones, ni las escuchas telefónicas y los seguimientos de personas, ni el cierre de 140 webs, ni las violaciones del correo tampoco», ha dicho.

Por último, Puigdemont se ha dirigido a los «ciudadanos que tienen miedo» después de la «violencia gratuita» de la policía española durante el 1-O y el anuncio de bancos y empresas para trasladar su sede fuera de Catalunya. Para el presidente, «han conseguido introducir tensión a la sociedad catalana». «Les quiero enviar un mensaje de comprensión y empatía, de serenidad y tranquilidad», ha dicho. Y en este sentido, ha querido garantizarles que su Gobierno «no se desviará ni un milímetro del compromiso con el progres sociales y económico, con el diálogo, el con respecto a la discrepancia y la voluntad negociadora». «Siempre actuaré como presidente con responsabilidad y teniendo en cuenta a los 7,5 millones de catalanes», ha añadido. De la misma manera, ha considerado que los anuncios de bancos y empresas para llevar su sede social fuera de Catalunya «tiene más de relato para los mercados que de efectos reales para los catalanes».

El presidente ha dedicado parte de su discurso al denunciar la actitud del gobierno español que en los últimos años «no sólo no ha movido ni un dedo para hacer marcha atrás sino que ha activado un programa agresivo de regresión». En este contexto, ha recordado que el Gobierno ha ofrecido diálogo hasta 18 veces «en todos los formatos» y que la respuesta del Estado ha sido una «negativa radical y absoluta combinada con una persecución policial y judicial de las autoridades catalanas».

Acuerdo de mínimos a última hora
Los contactos de última hora, tanto internos como a nivel internacional, han forzado que la comparecencia de Puigdemont se haya retrasado una hora. JxSí ha planteado la propuesta definitiva sólo una hora antes del pleno y eso ha provocado malestar en las filas de la CUP. Tanto los cupaires como un sector de JxSí y las entidades soberanistas han visto con recelos el último texto que se había presentado. En estas reuniones de última hora también se han producido contactos internacionales para la mediación. El acuerdo sobre la fórmula no ha llegado hasta el último minuto pero no ha despertado el entusiasmo de todos los partidos soberanistas y eso se ha trasladado al hemiciclo. Ni los diputados de la CUP ni de Demócratas han aplaudido cuando el presidente de la Generalitat ha propuesto la suspensión de los efectos de la declaración de independencia para abrir un proceso para el diálogo.
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